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El euskera, eusquera,[2] vascuence, vasco (basque en francés), éuscaro,[3] vascongado,[4] o vizcaíno[5] —ésta última en la Edad Moderna— (en euskera, además de esta misma denominación, también se utiliza euskara, con variedades dialectales como eskuara o üskara) y que fue conocida como lingua navarrorum en latín, por ser lengua popular del Reino de Navarra, es una lengua aislada (sin relación con ninguna familia de lenguas en el mundo) y se considera la única preindoeuropea superviviente en Europa occidental, y por tanto, la de raíces más antiguas de esta región y entre las más longevas de las lenguas europeas.[6] [7] En la actualidad unas 850.000 personas lo hablan (datos del 2006), a lo que hay que añadir otras 515.000 que lo entienden pero lo hablan con dificultad (bilingües pasivos), en algunos territorios del norte de España (Comunidad autónoma del País Vasco, Comunidad Foral de Navarra) y extremo suroeste francés (País Vasco Francés, en el departamento de Pirineos Atlánticos). La presencia del euskera en estos territorios define el concepto cultural y antropológico de Euskal Herria. Es una lengua minorizada por los idiomas dominantes castellano y francés y en la actualidad es minoritaria en estos territorios. Hay también algunas comunidades vascohablantes en el continente americano, en las cuales se pueden encontrar vascos de segunda y tercera generación que siguen hablando la lengua en el dialecto original, e incluso híbridos de los dialectos tradicionales, resultado del encuentro de vascos de diferentes regiones. Es lengua cooficial desde 1982 en la comunidad autónoma del País Vasco y es considerada legalmente como lengua propia de la Comunidad Foral de Navarra junto con el castellano, aunque solo es cooficial en una de las tres zonas lingüísticas reguladas por la Ley Foral del Vascuence (dicha ley divide a la comunidad en tres zonas: vascófona, donde es cooficial, no vascófona y mixta). En Francia, el euskera, como otras lenguas minoritarias, no tiene reconocimiento oficial. Se desconoce el ámbito lingüístico del euskera en la antigüedad. Para unos llegó a alcanzar desde el Golfo de Vizcaya al noroeste catalán: Aquitania, La Rioja, Cantabria, Huesca, Burgos, norte de Zaragoza, norte de la actual Cataluña y parte de los Pirineos Centrales.[8] mientras que otros sitúan su origen en Aquitania y creen que su expansión hacia los territorios en los que se habla actualmente se produjo en tiempos históricos.[9] Introducción
Supuesta extensión del euskera arcaico en el año 1 d.C
El euskera es la única lengua no indoeuropea de la península Ibérica y de Europa Occidental. Tuvo una marcada influencia en la evolución del sistema fonético del castellano (véase sustrato vasco en lenguas romances). Tras un periodo prolongado de declive, estuvo a punto de desaparecer: su lenta recuperación no comenzó hasta finales de la década de 1950 y principios de la de 1960. Con la llegada de la democracia, la Constitución de 1978 y el Estatuto de Guernica recogen su cooficialidad en el País Vasco, donde poco a poco ha vuelto a la vida pública. Asimismo, en el artículo 9.2 de la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra de 10 de agosto de 1982, se estableció la oficialidad del euskera en la zona vascoparlante de Navarra. La posterior Ley Foral del Vascuence de 1986 describe la zonificación lingüística en la Comunidad Foral de Navarra y la reconoce como lengua propia junto con el castellano, así como su cooficialidad junto con aquel en la zona denominada "vascófona". En el País Vasco francés, al igual que el resto de lenguas regionales francesas, el euskera no goza del estatus de lengua oficial. Uso y distribuciónDistribución geográficaDentro de España se habla en las tres provincias del País Vasco (Álava, Vizcaya y Guipúzcoa) y en la Comunidad Foral de Navarra. Dentro de Francia se habla en una zona integrada dentro del departamento de Pirineos Atlánticos, en los territorios de Labort, Baja Navarra y Sola; a estos tres últimos comúnmente se los denomina País Vasco francés (Iparralde en euskera, "Norte"). El euskera era hablado por la mayoría de los habitantes de las zonas vascoparlantes históricas antes de la industrialización. Según los datos de 1867 que maneja Ladislao de Velasco, lo hablaban 170.000 de los 176.000 habitantes de Guipúzcoa, 149.000 de los 183.000 vizcaínos (de los que 6.000 eran extranjeros y 28.000 vivían en el distrito de Valmaseda-Encartaciones, donde no se habla desde tiempos remotos), 12.000 de los 120.000 alaveses, 60.000 de los 300.000 habitantes de la Navarra española y 80.000 de los 124.000 habitantes del País Vasco francés. Uso actual del euskeraSegún datos del estudio realizado en 2006 por el Eustat en la comunidad autónoma del País Vasco, el 60% de los habitantes entendía y hablaba bien o con alguna dificultad euskera. 775.000 personas hablaban y entendían bien la lengua mientras que 459.000 lo entendían pero lo hablaban con dificultad. Los vascoparlantes ascendieron en 118.000 en el periodo de 2001 a 2006. Por provincias, el 53% de los guipuzcoanos, el 31% de vizcaínos y el 25% de alaveses es vascoparlante.[10] En 2008 se constató un aumento creciente de la población que estudiaba euskera en Navarra.[11] [12] quedando en un 18% el porcentaje de personas que tenían conocimientos de esa lengua en Navarra, en el 52% en Guipúzcoa, en Vizcaya 31% y en Alava 25% [13] . Protección legislativaEl Consejo de Europa en su política de salvaguardar la variedad lingüística europea estimuló el tratado internacional Carta Europea de las Lenguas Minoritarias o Regionales, que firmaron varios de los Estados. Esta posible protección y su grado la establecen los propios Estados. España firmó y posteriormente lo ratificó con entrada en vigor el 1 de agosto de 2001, estableciendo que protegía las lenguas según dispusieran las comunidades autónomas en sus Estatutos de Autonomía. Por ello en la comunidad autónoma del País Vasco está protegida en todo el territorio, mientras que en la Comunidad Foral de Navarra, sólo en la zona vascófona, aunque el mayor número de vascoparlantes se encuentra en el resto de la comunidad, fundamentalmente en la denominada zona mixta,[14] [15] donde no lo está y por tanto el Consejo de Europa no analiza el impacto de las políticas en esta zona. Francia firmó la Carta en 1999, sin ratificarla posteriormente ni concretar medida alguna de protección. Hipótesis sobre el origen del euskeraAunque hay muchas hipótesis sobre el origen y parentescos del euskera,[16] todas ellas carecen de fundamentos sólidos. La única probada es la que lo relaciona con el antiguo aquitano hablado en la región inmediatamente al norte del País Vasco, del cual sólo se conservan breves inscripciones fúnebres.
Etimología del nombre "euskara"De la palabra euskara, se han derivado muchos de los términos por los que los vascos se aplican a sí mismos, haciendo énfasis en la lengua que hablan, como euskaldun (vascohablante, independientemente de su lugar de nacimiento u origen) o Euskal Herria (la tierra donde habitan los hablantes de euskera, a menudo recogida como sinónimo de País o Pueblo Vasco). También se piensa que los términos «vasco» y «gascón» provienen de esta misma palabra. Para designar a todos los demás idiomas, los vascohablantes usan la palabra erdara y al vasco —y al resto de las personas— no vascohablantes se les conoce como «erdaldunak» (literalmente, «los poseedores de otra lengua», independientemente de su lugar de origen) que, aunque pueda tener similitudes con el bárbaro de los romanos, no tiene un sentido peyorativo alguno. El filólogo Alfonso Irigoyen[30] [31] propone que la palabra "euskara" procede del verbo "decir" en vasco antiguo, reconstruída como *enautsi (mantenida en formas verbales como el vizcaino dinotzat 'yo le digo'), y del sufijo -(k)ara ("forma (de hacer algo)"). Por tanto, "euskara" significaría literalmente "forma de decir", "forma de hablar", "habla" o "lenguaje". Irigoyen presenta como evidencia para sostener esta teoría la obra Compendio Historial (1571) del vasco Esteban Garibay, donde el autor afirma que el nombre nativo de la lengua vasca es "enusquera". Sin embargo, como la mayoría de los temas relacionados con la historia vasca, esto sigue siendo tan sólo una hipótesis. Historia del euskeraDesarrollo del euskera en la Península IbéricaEl euskera es una lengua de tipología aglutinante y genéticamente aislada, es decir, no muestra un origen común claro con otras lenguas, lo que ha llevado a diversas hipótesis, algunas científicas y otras más bien fantásticas. Muchos autores creen que los territorios en que se hablaba han ido retrocediendo por la presión inicial de las lenguas indoeuropeas en las edades del Bronce y del Hierro, lo que supuso una primera merma del solar del euskera, que no conseguiría remontar contra el latín en época romana y posteriormente, tras un periodo de recuperación debido a las repoblaciones de la Reconquista, volvió a retroceder ante el empuje del gascón, el navarro-aragonés, el castellano y el francés hasta quedar restringido a la parte oriental de Vizcaya, al norte de Álava y Navarra, a Guipúzcoa y al País Vasco Francés. Actualmente se encuentra en proceso de recuperación en todo el País Vasco y Navarra. Por ejemplo, en 1349, en la ciudad de Huesca se promulga un decreto que sanciona a los que hablaran en el mercado en árabe, hebreo o "basquenç" con 30 soles de multa.[32] [33] Primeros escritosLos textos más antiguos de esta lengua encontrados hasta ahora son varias palabras aparecidas en epitafios del siglo II d. C. en Aquitania, investigadas por primera vez por Achille Luchaire, después por Julio Caro Baroja y Koldo Mitxelena, y en épocas más recientes por Joaquín Gorrotxategi. En el municipio navarro de Lerga (Estela de Lerga) se encontró una estela funeraria hispano-romana con antropónimos indígenas, datada en el siglo I.[34] Mitxelena encuentra coincidencias entre la inscripción de Lerga y algunos nombres encontrados en Aquitania.
Placa conmemorativa de 1974 existente en el Monasterio de Yuso (San Millán de la Cogolla, La Rioja) donde se encontraron las Glosas Emilianenses que recogen dos textos en euskera, considerados los primeros textos escritos no epigráficos en dicha lengua.
La información disponible sobre el euskera medieval es bastante escasa y fragmentaria. La mayor parte de la información sobre el euskera medieval proviene del estudio de la toponimia y la antroponimia, además de algunas pocas palabras (como términos jurídicos del Fuero General de Navarra) y algunas frases cortas. El latín y los romances fueron las lenguas del saber,[35] de las minorías cultas y de la administración oficial, tanto civil como eclesiástica. Pero aquellos grupos también debían de conocer la lengua de los collazos y siervos. Los escribanos utilizaban el romance para escribir, aunque la lengua de uso cotidiano fuera el euskera. Del siglo XI, existen las glosas halladas en el monasterio de San Millán de la Cogolla situado en La Rioja (donde también se encontraron los primeros escritos en lengua romance), en forma de pequeñas anotaciones de traducciones, las llamadas Glosas Emilianenses, de las cuales la 31 y 42 son frases en euskera. Estas glosas son las siguientes:
En una escritura del siglo XI, la donación del monasterio de Ollazábal (Guipúzcoa), además de fórmulas latinas, están los detalles ofrecidos de los linderos del terreno en euskera. También se encuentran huellas de esta lengua en una guía para peregrinos de Santiago de Compostela del siglo XII y atribuida a Aimeric Picaud, que incluye un pequeño vocabulario en euskera. A medida que avanza la Edad Media la información es más abundante, aunque no llegamos a tener textos extensos hasta los siglos XV y XVI. Son de gran interés los fragmentos de romances y cantares que citan las crónicas históricas, como el Cantar fúnebre de Milia de Lastur que recoge en sus Memorias Esteban de Garibay en 1596. El Refranes y Sentencias publicado por la misma época en Pamplona, es un reecopilatorio de refranes populares, probablemente en euskera alavés. Cartas personales y otros textos manuscritos o actas de testigos en juicios se consideran de un valor preciadísimo, como raros testimonios del euskera hablado en aquellos siglos. Entre la correspondencia personal destaca la de fray Juan de Zumárraga, primer obispo de México, que en 1537 escribió a su familia una carta redactada en dialecto vizcaíno y en castellano. Por su importancia, esta carta ha sido publicada por la revista Euskera, órgano oficial de la Real Academia de la Lengua Vasca. Es probablemente el texto vasco en prosa más largo conocido anterior a los primeros libros en euskera.[36] El primer libro conocido se imprimió en 1545, con el título Linguae Vasconum Primitiae (Primicias de la lengua de los vascos) y firmado por el sacerdote bajonavarro Bernat Dechepare. Es una colección de poemas de tema erótico, autobiográfico y religioso. Dedica también versos al euskera, y es de reseñar que el autor es consciente de que el suyo es el primer intento de llevar su lengua a la imprenta. En su poema Kontrapas dice lo siguiente:
cuya traducción es:
Entre 1564 y 1567 Juan Pérez de Lazarraga escribe su manuscrito, recientemente descubierto. Redactado en euskera arcaico, probablemente en el dialecto alavés de la época, estuvo compuesto por 106 páginas, y en él podemos encontrar poesías y novela pastoril renacentista. La siguiente obra conocida es la traducción del Nuevo Testamento (Iesu Christ Gure Iaunaren Testamentu Berria), encargada por la reina de Navarra Juana de Albret al ministro calvinista Joanes Leizarraga,[38] impresa en 1571 en La Rochelle. La Contrarreforma trajo consigo una nueva "política lingüística" por parte de la Iglesia Católica. Así pues, se tradujeron catecismos y otras obras de la literatura cristiana, destinados a la formación de los fieles. En el siglo XVII en el País Vasco francés hay un grupo de escritores, hoy día llamado "la escuela de Sara", que basándose en el habla de la costa de Labort (zona de gran importancia económica) desarrollará un modelo literario para la lengua vasca. El mayor exponente de estos escritores es Pedro Axular. En el País Vasco español a partir del siglo XVII también aparecerán libros impresos en euskera, aunque su calidad es claramente inferior a los del otro lado del Pirineo. Literatura clásicaDejando a un lado estos antecedentes, junto con otros manuscritos encontrados en el siglo XX, el que podría considerarse el primer clásico de la literatura en euskera fue la obra ascética Gero (Después) del también sacerdote Pedro de Agerre Azpilikueta, escrita en "labortano clásico" e impresa por primera vez el año 1643 en Pau. Su prosa fue tomada como ejemplo del buen escribir entre los escritores tanto al norte como al sur del Pirineo. Manuel de Larramendi se refiere a Axular como maestro. Hasta muy tardíamente los escritores laicos fueron una excepción y la mayoría de las obras publicadas fueron de temática religiosa, limitándose principalmente a traducciones de doctrinas y catecismos, biografías de santos y algunos tratados teológico-filosóficos. Entre las obras que tratan temas profanos encontramos gramáticas, apologías (que pretendían demostrar la pureza y perfección de la lengua de los vascos, aunque casi todas fueron escritas en castellano), antologías de refranes y poemas, además de obras del teatro tradicional vasco o pastorales. En el siglo XVIII, uno de los grandes dinamizadores culturales y políticos de Vasconia fue el padre jesuita Manuel Larramendi (1690-1766), quien fue autor de una gramática y un diccionario vascongado. Su influencia marcó un antes y un después en la literatura vasca. Se ocupaba de corregir los manuscritos de muchos escritores de su época antes de imprimirlos, y puede considerársele uno de los líderes o referentes en su tiempo. Época modernaEn la segunda mitad del siglo XIX, la derrota en las Guerras Carlistas y los cambios que se estaban dando en la sociedad originaron cierta preocupación sobre el futuro de la lengua, lo cual motivó la fundación de asociaciones como la Sociedad Euskara de Navarra, la celebración de certámenes literarios y juegos florales y la aparición de las primeras publicaciones en euskera. La lingüística europea comenzó a interesarse por ella y empezó a estudiarse la lengua de manera científica. Floreció la literatura y los folcloristas y musicólogos se interesaron por recuperar la tradición oral. En 1918 se fundó la Sociedad de Estudios Vascos-Eusko Ikaskuntza con el patrocinio de las cuatro diputaciones vasconavarras y un año después, la Academia de la Lengua Vasca (Euskaltzaindia). Por el contrario, algunos intelectuales vascos de la época como Miguel de Unamuno llamaban a aceptar con dolor y resignación la muerte del euskera, lengua con la que -según él- no podían transmitirse ideas abstractas. El filósofo llegaba a afirmar en momentos de íntimo pesimismo depresivo que los vascos debían abandonar su lengua y tradiciones para así poder entrar en la modernidad española. La cultura vasca, lo que se dice "cultura", se ha hecho en español o en francés. En español escribió sus cartas y sus ejercicios Íñigo de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús, y en francés pensaba y escribía el abate de Saint-Cyran, fundador de Pont Royal, fortaleza del jansenismo. (...) En vascuence no se puede pensar con universalidad. Y el pueblo vasco, cuando se eleva a la universalidad, lo hace en español o en francés
Miguel de Unamuno, 1958. "La unificación del vascuence", en Obras Completas (VI): 344-348. Madrid: Afrodisio Aguado.
Siendo esta postura, con algunas excepciones, la mayoritaria entre la izquierda y el liberalismo vascos de aquel momento, tanto en España como en Francia, los mayores defensores de la lengua fueron los sectores fueristas, tradicionalistas y nacionalistas. Entre 1848 y 1936, se produjo el llamado euskal pizkundea o renacimiento vasco, cuando se encuentra la poesía cultista de autores como Nicolás Ormaetxea Orixe, Xabier Lizardi o Esteban Urkiaga Lauaxeta, impregnada del estilo de los poetas simbolistas. Sin embargo, la guerra civil y su desenlace pospusieron esa etapa de maduración literaria y social. La identificación del euskera con la vida rural y por lo tanto con una idealizada Arcadia vasca, tan atractiva para muchos vascos, tuvo que durar hasta el relevo generacional de los años cincuenta y sesenta. Es entonces cuando en un ambiente de efervescencia cultural y política, el euskera empezó a oírse en boca de los jóvenes universitarios y ambientes urbanos. Real Academia de la Lengua Vasca - EuskaltzaindiaCreada en 1919. Desde la década de 1960 viene coordinando un esfuerzo de normalización basándose en la tradición escrita de este idioma y en los elementos comunes a los diversos dialectos, dando como resultado el euskera batúa (vasco unificado). Su lema es Ekin eta jarrai ("Empezar y seguir"). La unificación del euskeraMuchas veces se había sugerido la necesidad de unificar el euskera. El euskera unificado o euskera batúa (del euskera "batua" unificado) fue creado a partir del año 1968, impulsado por la necesidad de proporcionar a los hablantes una norma unificada para el registro culto, dada la inviabilidad de publicar en cada uno de los dialectos. Aunque se había estado discutiendo sobre la normalización casi desde los inicios de la literatura vasca, fue en la década de 1950 cuando se quiso abordar la cuestión definitivamente, por considerarlo necesario si se quería garantizar la supervivencia del idioma.Una corriente propuso utilizar como base el "labortano clásico" de Axular como modelo con la misma función que tuvo el toscano en la unificación de la lengua italiana y en las décadas de 1950 y 1960, Federico Krutwig fue el principal defensor de este modelo y fue seguido por personas como Gabriel Aresti y Luis Villasante. Aunque en sus inicios ganó apoyos, finalmente la propuesta acabó siendo rechazada por la mayoría de los escritores y estudiosos por encontrarse demasiado alejada de la base sociológica de la lengua. En el Congreso de Arantzazu, celebrado en 1968 y convocado por la Real Academia de la Lengua Vasca (Euskaltzaindia), se establecieron las líneas maestras de lo que después sería el euskera batúa, que actualmente es la versión normalizada del idioma, el más empleado en la enseñanza, la administración pública, los medios de comunicación y en la mayor parte de la producción escrita en esa lengua. Algunos críticos sostienen que el batúa es una lengua artificial, como el esperanto, y que su existencia e impulso institucional sería letal para lo que ellos denominan el euskera auténtico, ya que su extensión eliminaría los diversos dialectos, que son la evolución de la antigua lengua.[39] No obstante, la mayoría sostiene que el batúa no es más que la variedad destinada a ser utilizada en los ámbitos más formales (como la educación, la televisión pública, los boletines oficiales...) y viene a complementar al resto de los dialectos, no a sustituirlos. Como el euskera está recuperando espacios en el País Vasco, a través del sistema educativo y la enseñanza para adultos, muchos niños lo han aprendido como lengua propia. ActualidadEn 2005, la Unión Europea escuchó de forma oficial sus primeras palabras en euskera, en el pleno del Comité de las Regiones.[40] En la actualidad se constata un aumento del conocimiento del euskera, pese a ser objeto de polémica debido su utilización política por parte del nacionalismo vasco y español, asociándolo esta última ideología en algunos casos a actitudes terroristas [41] Descripción lingüísticaClasificaciónTipológicamente el euskera es una lengua fuertemente aglutinante. En cuanto a la clasificación genética, actualmente el euskera es una lengua aislada, ya que carece de lenguas emparentadas genéticamente. Sería sucesora directa del euskera arcaico o histórico de los siglos I a III d. C. Escritura y fonologíaFonología
Abundancia de vocales y consonantes, grados de apertura vocálica, cantidad de puntos de articulación en consonantes, uso de rasgos como glotalización o nasalización, lengua acentual y tonal y tipo de prosodia.
Consonantes obstruyentes: oclusivas, fricativas (sibilantes y no sibilantes); consonantes no obstruyentes: líquidas (laterales y vibrantes) y aproximantes; vocales; variación alofónica, archifonemas.
Acentuación, tonos, prosodia y entonación.
Asimilación, reducción, epéntesis y armonía vocálica.
Evolución de la pronunciación a través del tiempo Escritura
El euskera, por su situación geográfica, adoptó el alfabeto latino cuando comenzó a desarrollarse como lengua escrita en el siglo XVI. Generalmente se escribía según los sistemas del castellano y del francés, adaptándolas con mayor o menor éxito a la fonética vascongada. El líder nacionalista Sabino Arana diseñó un particular sistema ortográfico, logrando cierto éxito entre sus seguidores. Después de la posguerra, el sistema aranista fue abandonándose porque las consonantes tildadas que precisaba encarecían las ediciones y resultaban muy poco prácticas. La Academia de la Lengua vasca fue estableciendo a partir de 1968 una normativa unificada. Actualmente el abecedario vasco está compuesto de cinco vocales: a, e, i, o, u, que suenan como en castellano, salvo en el caso del suletino, dialecto en el que asimismo se utiliza una sexta vocal, la ü (pronunciada como la «u» francesa en "tu") y las siguientes consonantes: b, d, f, g (salvo unas pocas excepciones, se pronuncia como la «g» de «galleta» no como la «g» de «gelatina»), h (en los dialectos occidentales es muda y aspirada en los orientales), j (pronunciada como la «y» castellana en la mayoría de los dialectos; en el guipuzcoano y en zonas limítrofes vizcaínas y navarras se pronuncia como la «j» castellana), k, l, m, n, ñ, p, r, s, t, x (pronunciada como la «sh» inglesa), z (pronunciada como la «s» francesa en "sec"). Incluye además otras seis consonantes para palabras procedente de otros idiomas: c, ç, q, v, w, y. Asimismo, tiene los siguientes dígrafos: dd, rr, tt, ts, tx, tz. En las variedades al norte de la frontera franco-española, especialmente en las más orientales, en algunas palabras existe la posibilidad de aspiración después de consonante, lo que ha solido reflejarse en la literatura de estos dialectos. Ejemplos: aphez, ithurri, kherestu, orho, alha, unhatu. No existen las tildes o acentos ortográficos más que en préstamos y modismos de otras lenguas, ya que el acento en euskera no tiene valor fonológico, como sí ocurre en el castellano.
En suletino, hay vocales nasales (õ, û) y sibilantes sonoras (ss, zz), pero nunca se reflejan en la escritura.
Vocales (excepto en suletino)
Evolución de la escritura a través del tiempo MorfosintaxisOración simpleCaracterísticas generales, componentes, tipos de oración: enunciativas, interrogativas, etc. Sintagma nominalSintagmas de la oración: declinación La morfología del euskera es muy rica en la estructura del sintagma nominal y verbal. La forma de construir los grupos nominales y verbales es compleja, debido a la declinación, a la ergatividad (caso nork) y a la gran cantidad de información que el verbo contiene, no sólo sobre el sujeto, sino también sobre el objeto directo e indirecto. Además, en la forma de tratamiento familiar (hika), el verbo varía sus desinencias según el sexo de la persona a la que se habla, en la segunda persona del singular del alocutivo. Los sintagmas nominales: la declinación La lengua vasca dispone de dos medios para reflejar la relación entre los sintagmas de la oración: la declinación y las posposiciones.
La declinación es el conjunto de marcas del sintagma nominal para expresar la función sintáctica que desempeña, es decir, los casos gramaticales (sujeto, complemento directo e indirecto), casos de lugar-tiempo (complementos circunstanciales) y otros complementos. Las principales características de la declinación vasca son:
Ejemplo: dativo singular (caso nori), -ari: gizon-ari, anaia-ari, beltz-ari, katu-ari (al hombre, al hermano, al negro, al gato).
Ejemplo: dativo singular: -ari / dativo plural: -ei / dativo indefinido: -(r)i: Gizonari eman dio / Gizonei eman die / Zein gizoni eman dio? (Lo ha dado al hombre / Lo ha dado a los hombre / ¿A qué hombre(s) se lo ha dado?
Sin embargo, cuando el sintagma nominal tiene función de objeto directo, pero se encuentra en una frase interrogativa o negativa con un valor no determinado, el caso que se utiliza es el partitivo y la marca que se añade es -(r)ik: Ez daukat dirurik (No tengo dinero). Ergativo: es el caso donde el sintagma nominal cumple la función de sujeto de un verbo transitivo y la marca que se añade es -(e) k. Mendiek gero eta zuhaitz gutxiago dituzte (Los montes cada vez tienen menos árboles).
Dativo: en este caso, el sintagma nominal adopta la función de objeto indirecto en aquellas oraciones con tres elementos nor-nori-nork, o de dos elementos nor-nori. La marca que se añade es -(r)i, por ejemplo, Umeari esan diot (Se lo he dicho al niño).
Los casos de lugar: Los casos de lugar varían si se añaden a un nombre animado o a uno inanimado. Ama-rengana joan naiz (He ido donde la madre)/ Etxe-ra joan naiz (He ido a casa).
Otras declinaciones: son las correspondientes a los siguientes casos: instrumental (acerca de qué/quién; mediante qué/quién), sociativo (con qué/quién), genitivo (de quién), motivativo (a causa de qué/quién), destinativo (para quién) y prolativo ([tomado] por qué/quién). Las declinaciones empezadas por "nor" se refieren a seres vivos (a excepción de plantas); las empezadas por "zer", a objetos inanimados y a plantas.
Morfología: género, número, caso, etc.
Morfología: género, número, caso, etc.
En euskera los determinantes pueden ir incluidos en la palabra:
O también pueden ir fuera de la palabra:
Cardinales, ordinales, distributivos, etc. Los cardinales son: 1-bat, 2-bi, 3-hiru, 4-lau, 5-bost, 6-sei, 7-zazpi, 8-zortzi, 9-bederatzi, 10-hamar, 11-hamaika, 12-hamabi (diez dos), 13-hamahiru (diez tres), 14-hamalau (diez cuatro)... 18-hamazortzi o hemezortzi, 19-hemeretzi, 20-hogei, 21-hogeita bat (veinte y uno), 22-hogeita bi (veinte y dos)... 30-hogeita hamar (veinte y diez), 31-hogeita hamaika (veinte y once), 32-hogeita hamabi (veinte y diez dos), 33-hogeita hamahiru (veinte y diez tres)... 40-berrogei (doble veinte), 41-berrogeita bat (doble veinte y uno)... 50-berrogeita hamar (doble veinte y diez), 51-berrogeita hamaika (doble veinte y once), 52-berrogeita hamabi (doble veinte y diez dos)... 60-hirurogei (tres veintes), 61-hirurogeita bat (tres veintes y uno)... 70-hirurogeita hamar (tres veintes y diez), 71-hirurogeita hamaika (tres veintes y once)... 80-laurogei (cuatro veintes), 81-laurogeita bat (cuatro veintes y uno)... 90-laurogeita hamar (cuatro veintes y diez), 99-laurogeita hemeretzi (cuatro veintes y diez nueve), 100-ehun, 200-berrehun, 300-hirurehun, 400-laurehun, 500-bostehun, 600-seiehun, 700-zazpiehun, 1000-mila, 1001-mila eta bat... 1.000.000-miloi Ordinales: 1.-lehen/aurren, 2.-bigarren, 3.-hirugarren... n-garren. Distributivos: 1-bana (uno para cada uno), 2-bina (dos para cada uno)... 10-hamarna... n-na.
Personal, indefinido, interrogativo, etc.
Pre/post-posiciones Sintagma verbal
Orden sintáctico verbo-objeto/objeto-verbo, acusatividad/ergatividad, incorporación, etc.
Persona, número, tiempo/aspecto, modo, voz, formas no conjugadas, perífrasis, etc.
Simples, derivados, de tiempo/modo/etc. Oración compleja
Frecuencia, características sintácticas, formación por conjunciones y afijos. Es corta y se compone de un pronombre verbo y un adverbio.
Copulativas, disyuntivas, distributivas
Adversativas, de relativo, etc. Evolución gramatical diacrónicaEvolución de la gramática a través del tiempo Léxico, semántica y pragmáticaLéxicoSe cree que andere (mujer) y zaldi (caballo) son de origen celta; zilar (plata) y urki (abedul), germánico; "azeri" (zorro),hor da (ahí) y alfer (vago), turco; zoko (esquina), puxika (globo o vejiga), alkate (alcalde), alkandora (camisa) o azoka (mercado), arabismos. Tiene gran cantidad de préstamos del latín, tomados directamente o a través de lenguas romances, como el navarro-aragonés, el gascón, el castellano y el francés: eliza (iglesia), errege (rey), gauza (cosa), doministiku ("dominus tecum", estornudo). SemánticaPeculiaridades de la estructura semántica del idioma, p. ej. numeración vigesimal, gramaticalización de la jerarquía social (honoríficos), etc. PragmáticaPeculiaridades en el uso e interpretación de la lengua según el contexto, asunciones contextuales por defecto, asunciones de trasfondo cultural, lenguaje corporal, etc. Dialectología y variantesDialectosEn 1729, el jesuita Manuel de Larramendi publicó en Salamanca una gramática del euskera, a la que titula El Imposible Vencido. El arte de la lengua bascongada, donde hablaba de los diversos dialectos: cita al guipuzcoano, al vizcaíno y al navarro o labortano (que comúnmente es uno mismo, dice). Una clasificación posterior de los dialectos fue obra del vascófilo Louis-Lucien Bonaparte, sobrino de Napoleón Bonaparte. El mapa fue revisado por el sacerdote y primer presidente de la Academia de la Lengua Vasca, Resurrección María de Azkue (1864-1951). En 1998, el lingüista Koldo Zuazo realizó una renovación de la distribución de los dialectos, basándose en criterios desconocidos o ignorados por los anteriores autores. Esta clasificación moderna divide al euskera en seis dialectos (en euskera llamados euskalkiak): Dialecto occidental, llamado vizcaíno; dialecto central, llamado guipuzcoano; altonavarro oriental, altonavarro occidental, labortano-navarro y suletino. Bonaparte consideraba el dialecto roncalés un subdialecto del suletino ("suletino español"), mientras que Azkue lo clasificó como dialecto diferenciado. Esta variante hablada antiguamente en los siete pueblos del Valle de Roncal (Navarra), desapareció definitivamente en 1991 con la muerte de Fidela Bernat, su última hablante. Se podría hablar también de un dialecto hablado en Álava, hoy día completamente extinguido, aunque por la toponimia y los testimonios escritos que se conocen sabemos que era muy parecido al dialecto occidental. La principal fuente de información del vasco hablado en Álava es hoy día el recientemente descubierto manuscrito de Juan Pérez de Lazarraga (siglo XVI), ya que se trata del testimonio escrito más completo. Los mapas se realizan uniendo en grupos las hablas con coincidencias generales, ya que el euskera se caracteriza por su variedad en giros y acentos. Las diferencias se pueden apreciar de una localidad a otra, e incluso de un barrio a otro. Por ejemplo, si tomamos la palabra ogia (el pan), a lo largo de los territorios vascohablantes encontraremos variantes de la misma palabra como ogiya, ogiye, ogixa, ogixe, uía, uíe, uíxe, oía, etc. Las diferencias fonológicas, morfosintácticas y léxicas entre dos dialectos geográficamente distantes pueden ser tantas como las que existen entre el catalán y el castellano. Éste es el caso del vizcaíno (extremo occidental) y del suletino (extremo oriental), que se caracterizan por su lejanía respecto a los demás dialectos, y que son hablados precisamente en los dos extremos del dominio lingüístico del euskera. Aun así, para la mayoría de los vascohablantes hablar dialectos diferentes no es un obstáculo insalvable para entenderse. Por otra parte, la inteligibilidad mutua puede depender, además de la distancia geográfica, de la costumbre y el "don de lenguas" de los hablantes, además del nivel de escolarización y del consiguiente conocimiento de la propia lengua más allá del registro coloquial. Un caso ilustrativo puede ser el del vizcaíno: un vascohablante navarro, por ejemplo, puede entender sin grandes dificultades a alguien que habla una variedad occidental, gracias a que no le | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||