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El proto-indoeuropeo es la protolengua, lengua madre hipotéticamente reconstruida, que habría dado origen a las lenguas indoeuropeas. La reconstrucción lingüística se lleva a cabo sobre la evidencia de las consideradas como lenguas indoeuropeas descendientes, que le sobrevivieron, mediante el método comparativo. Técnicamente se reserva el nombre proto-indoeuropeo para designar a la reconstrucción más temprana que se ha hecho del indoeuropeo común. Se acepta la fragmentación del IE (indoeuropeo) hacia el 3000 a. C. o un poco más tarde. Esta reconstrucción lingüística se efectúa mediante el llamado método comparativo a partir de las evidencias de similaridades entre el sánscrito, el griego clásico, el latín, el germánico y demás lenguas indoeuropeas. El proto-indoeuropeo no debe confundirse con el pre-protoindoeuropeo, parcialmente accesible mediante reconstrucción interna y que habría sido el antecesor del proto-indoeuropeo propiamente dicho.
DescripciónEl hipotético idioma indoeuropeo se sitúa entre los años 3500 y 2500 a. C., y habría estado formado por variedades dialectales estrechamente relacionadas. Estas variaciones geográficas aumentadas con el tiempo produjeron una notable diferenciación, que con el tiempo resultaría en las lenguas indoeuropeas que no siempre eran inteligibles entre sí. La lingüística comparada y el desarrollo moderno de la misma, la lingüística histórica, tienen su origen en los métodos científicos desarrollados en la reconstrucción del antiguo indoeuropeo. Más tarde esos métodos fueron generalizados y se aplicaron a otras familias de lenguas de otras partes del mundo. Una característica de esta etapa del indoeuropeo es que los géneros no se dividen en masculino y femenino, sino en animado e inanimado, tratándose de una lengua de tipología lingüística activa. Posiblemente el pueblo que hablaba dicha lengua se extendió cultural y militarmente y acabó absorbiendo a otras etnias, que hablaban previamente lenguas distintas. Posteriormente se formarían los subgrupos lingüísticos derivados de la lengua madre común: el grupo de lenguas germánicas, el grupo celta, las lenguas itálicas (latín, osco, umbro y falisco), el griego, el indo-iranio (que engloba, entre otros, al sánscrito, al romaní, al medo y al persa), el eslavo, el balto, el ilirio (albanés), el tocario, el hitita, el armenio y algunos otros grupos menores. A su vez, la mayoría de estos grupos están subdivididos en múltiples ramas y subramas lingüísticas. División dialectalUn criterio usado inicialmente fue la distinción entre lenguas orientales o lenguas satem y lenguas occidentales o lenguas centum, de acuerdo a la evolución del fonema /k/: en las primeras lenguas habría palatalización de este fonema en /č/ (y posteriormente en algunas lenguas variaría a /š/, /ɕ/ o /s/), mientras que en las segundas quedaría inalterado. El ejemplo más divulgado de esta división, y que da nombre a la propia división, es el del cambio que se observa de la palabra indoeuropea *kntom 'ciento', que en sánscrito es śatam [ɕa'təm] y en latín es centum ['kentum], mientras que en avéstico la palabra se convirtió en satem [sa'təm]. Por eso las lenguas indoeuropeas se han clasificado bien por pertenecer a la rama occidental (del centum), o bien a la oriental (del satem). Ciertas familias de idiomas de origen indoeuropeo (albanés, armenio, indoiranio, eslavo y en parte el báltico) son lenguas satem. No obstante, este rasgo se considera hoy marginal y resultado de una difusión relativamente tardía de una isoglosa, que con grados diferentes de exhaustividad afectó principalmente a las lenguas orientales.[1] Sin embargo, lenguas orientales como el tocario no presentan palatalización, sugiriendo que esta palatalización no jugó ningún papel en el indoeuropeo más antiguo. Además se considera que otros rasgos distintivos son más importantes dentro de la familia indoeuropea. La primera división de las lenguas indoeuropeas es la de los grupos danubiano y nórdico. El grupo danubiano dio origen a cinco grupos: griego (dividido en aqueo, jonio —y de la mezcla de ambos eolio—, dorio, griego del noroeste, y otros), itálico (origen del latín y lenguas cercanas, sabélico, osco-umbro y otros), centroasiático (origen del tocario y otros), celta (origen del bretón, britano, galo, y otros), y germano (dividido a su vez en la rama tracio-frigia, la rama nórdica origen del noruego, sueco, danés y otros, la rama gótica, y la rama alemana, origen del alemán, el inglés y otros). El grupo nórdico dio origen (probablemente) a los grupos indoario (sánscrito y luego védico y pánscrito, luego nueve lenguas derivadas), iranio (medo, persa, kurdo, oseta y pashto), armenio, ilirio (albanés y otros) y baltoeslavo (subdividido en grupo balto, origen del letón, lituano y otros; y en grupo eslavo, origen del ruso, búlgaro, serbocroata, checo, polaco y otros). El "pueblo" indoeuropeoA pesar de algunos usos no científicos de la palabra, no existe evidencia científica de una raza indoeuropea, de hecho se considera errónea la simple idea de la existencia de una raza indoeuropea. Sin embargo, durante el siglo XIX y la primera mitad del XX fue común usar el término para designar una supuesta raza, denominada raza aria. El nombre ario proviene de la designación aryah de los textos védicos, quienes presuntamente llevaron las lenguas indoeuropeas al Indostán. De acuerdo a las suposiciones infundadas de algunos autores del siglo XIX, dicha raza aria se caracterizaba supuestamente por su piel blanca y sus cabellos claros. Con la llegada del nacional-socialismo al poder, el término alcanzó sus mayores niveles de manipulación. Después del final de la Segunda Guerra Mundial, los estudiosos empezaron a plantearse limitar la utilización del término a lo estrictamente lingüístico. El término "indoeuropeo" sólo está correctamente definido en términos lingüísticos y se presupone que existió algún tipo de etnia o grupo de etnias que hablaban lenguas indoeuropeas. Sin embargo la identificación arqueológica de algunos pueblos antiguos con las etnias indoeuropeas sigue siendo problemática. Reconstrucción y características comunesLeyes fonéticasEn el estudio de la evolución del antiguo indoeuropeo tuvo especial relevancia la determinación de las leyes de Grimm y Verner, que establecieron una correspondencia fonética constante entre algunos fonemas de las distintas lenguas de la familia. Un principio básico que se estableció entonces es el de la constancia del cambio fonético. Éste establece —de forma simplificada— que en el paso de la lengua madre a una lengua hija, si un sonido o serie de sonidos cambia, ese cambio se produce en todas las palabras en las que aparezca. Así, por ejemplo, sabemos que el verbo inglés to have no está relacionado con el castellano haber, sino con caber, puesto que, según lo que llamamos ley de Grimm, el fonema /k/ indoeuropeo pasa a /h/ en las lenguas germánicas (como el inglés), pero se conserva como /k/ en latín y griego. La siguiente tabla muestra las principales correspondencias fonéticas entre las lenguas indoeuropeas más antiguas de cada rama por lo que respecta a los sonidos oclusivos:
Flexión nominal
Flexión verbalSintaxisLéxicoEl pre-proto-indoeuropeo y el proto-nostráticoEl pre-proto-indoeuropeo es una lengua a partir de la cual se formó el proto-indoeuropeo reciente, y hasta donde nos es accesible resulta ser una lengua con poca morfología. Habría carecido de género gramatical y del amplio sistema de caso morfológico que exhiben lenguas como el griego, el sánscrito o el latín y que se remontaría al indoeuropeo más reciente. Algunos autores, como Rodríguez Adrados, han llegado a afirmar que la ausencia de ciertas categorías en las lenguas indoeuropeas anatolias como el hitita son un reflejo de cómo era el pre-proto-indoeuropeo (alternativamente otros autores explican la ausencia de estas categorías en anatolio como una pérdida a partir de un sistema morfológicamente "más rico"). Se ha estimado que el pre-proto-indoeuropeo se habría empezado a hablar hacia 5000 a. C. y hasta 3000 a. C., en que se separó la rama anatolia. Una propuesta adicional, bastante controvertida, propone que el pre-proto-indoeuropeo provendría de una lengua más antigua conocida como proto-nostrático y que habría sido una lengua de la que derivarían no sólo las lenguas indoeuropeas, sino también, entre otras, las familias urálica, altaica, dravídica y afroasiática. Sin embargo, debido a la enorme distancia en el tiempo que hace que se habría hablado hipotéticamente ese proto-nostrático, el número de posibles cognados convincentes que se ha podido reunir es mucho más escaso que para el caso del proto-indoeuropeo. Es esa escasez de datos fiables lo que hace polémica la teoría, y lo que ha llevado a algunos lingüistas a sostener que aun en caso de haber existido esa lengua, la evidencia sería tan pequeña que no podemos asegurar su existencia mediante los métodos normales del método comparativo debido a la gran profundidad temporal. Referencias
Véase también
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